25 de diciembre de 2009

Déjà vu

Si hay alguna época del año que resulta repetitivamente aburrida es la Navidad. Una serie de celebraciones y actos que año tras año tras año se repite sin un mínimo cambio. Todo sucede exactamente igual, igual que sucedió el año pasado y como lo hará en el 2010. El mismo mensaje del Rey, el mismo pescado en la cena de nochebuena, el anuncio de las burbujas, la lotería, confundir los cuartos con las campanadas, los villancicos, Baltasar pintado de negro en la cabalgata, los regalos que hay que descambiar, el ruido del tapón del cava, los sms de felicitación... todo se repite una y otra vez, como en el día de la marmota. Una sensación de déjà vu perpetuo durante dos semanas contra la que a uno no le apetece nada luchar, mejor dejarlo como está que es como tiene que ser. Ya te encargas de que el resto del año sea diferente. A pesar de todo, siempre que me termino de comer las uvas tengo la misma sensación de vértigo. En el fondo creo que soy un optimista navideño.

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