“Cuando aparecía Carlomagno, los habitantes de Pavía gritaban de miedo..." Últimamente cada vez estoy más convencido de que es muy difícil parecer lo que realmente se es, ir por el mundo sin ese escudo protector que no te hace más fuerte, al contrario, pero te protege. La apariencia refleja lo que queremos que crean que somos, pero en definitiva somos lo que los demás quieren que seamos. El equilibrio llega cuando uno se llega a sentir cómodo con esa imagen que proyecta, porque ha conseguido que los demás vean lo que quiere que vean de él. A nadie le interesa lo que pase de puertas para adentro.
6 de septiembre de 2009
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