24 de agosto de 2008

Ante todo, un sueño mínimo

Cuanto tiempo sin escribir... estos meses hubieran rellenado muchos posts. El título de este post se puede considerar un souvenir de mis vacaciones de Agosto: tuvo su origen en un hotel de Roma, una antiguo edificio del siglo XIX, rehabilitado como un modesto hotel cercano a la estación de Termini, aunque sin demasiado gusto. Roma es una ciudad que no deja de sorprenderte. Bulliciosa, moderna, monumental, calurosa y dicen que mágica. La verdad que en cualquier esquina puedes encontrarte un mercado, una columna, un templo, una basílica de hace 2000 años y terminar pasando desapercibidos. Incluso, las aglomeraciones de turistas y el caos de Roma pueden llegar a resultar agradables para unos cuantos días, pero no más.


Roma me hizo darle muchas vueltas a la cabeza. Supongo que Julio César también tendría sus épocas de bajón y de tomas de decisiones más allá de si el gladiador de turno debía o no morir. Una cosa estaba clara, ante todo, hay que tener siempre un sueño, aunque sea mínimo.

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