
Todo sucedió tan rápido que no me dio tiempo a pensar en lo que estaba pasando. Como si me conociera de toda la vida, se acercó corriendo a hacia mí, con sus hijos Lourdes y Rocco, uno en cada mano. La vestimenta de la niña no tenía desperdicio, una mezcla imposible de colores chillones le daban un aspecto cómico a la vez que tierno. Una fashion-victim demasiado precoz, influida por el mal gusto de los estilistas de su madre. Bien pensado es una forma fácil de hacerse publicidad cuando tu foto aparece en cualquier medio del planeta los 5 minutos de ser hecha.
En fin, a lo que iba, se paró delante de mí y comenzó a gritar: ¡Es que acaso piensas que soy una mala madre! Se dio la vuelta y continuó calle abajo. Yo tragué saliva y seguí caminando, abrumado por un cocktail de sentimientos extraño.
Al fin y al cabo, a ella se le perdona todo.
13 de octubre de 2007
Surrealismo pop
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario